Un entorno laboral saludable no solo impacta en el bienestar de las personas, también puede favorecer la productividad, reducir el ausentismo y fortalecer la cultura de cuidado dentro de las organizaciones.
Promover el autocuidado implica generar condiciones que faciliten hábitos saludables, chequeos preventivos, un mejor descanso y acciones que apoyen tanto la salud física como emocional de las personas trabajadoras.
Pequeñas acciones sostenidas en el tiempo pueden hacer una diferencia: incentivar pausas y movimiento durante la jornada, promover hábitos de sueño saludables, facilitar el acceso a información preventiva y fortalecer una cultura que ponga el bienestar de las personas en el centro.
Construir espacios de trabajo más saludables es una tarea compartida.
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Las mutualidades de empleadores son fiscalizadas por la Superintendencia de Seguridad Social (www.suseso.cl).