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¿cómo reacciona nuestro cuerpo cuando conducimos y bebemos alcohol?

19/12/2013
¿cómo reacciona nuestro cuerpo cuando conducimos y bebemos alcohol?

Sabemos que conducir bajo la influencia del alcohol es un riesgo tanto para el conductor como para la ciudadanía, pero, ¿qué le ocurre a nuestro cuerpo cuando consumimos estas sustancias? Te explicamos cómo se ven afectadas las capacidades sensitivas y motoras con distintos grados de alcohol en nuestro organismo.

Beber alcohol hace que perdamos las capacidades básicas para conducir un vehículo. Esto se debe a que las bebidas alcohólicas actúan sobre nuestro sistema nervioso central, generando distintas alteraciones, dependiendo del volumen de alcohol presente por cada litro de sangre.

Es importante recalcar que, incluso con menos de 0,3º por litro -el mínimo para considerarse bajo los efectos del alcohol-, uno ya pierde ciertas habilidades psíquicas y motoras. Sin embargo, las reacciones no son idénticas para todas las personas.

Según explica el neurocirujano del Hospital del Trabajador ACHS, José Ignacio Moretti, estas pueden variar según la edad, peso, sexo y contextura corporal de una persona. “Estas variables determinan la forma y la rapidez con que el alcohol se distribuye en la sangre”, afirma.

Además, el alcohol afecta de forma distinta según la cantidad que consumimos. El Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA), explica que existen tres patrones de consumo:

  • Consumo de bajo riesgo: corresponde a un trago estándar en un mismo día. Es el nivel más seguro de consumo.
  • Consumo intenso: corresponde al consumo de más de 4 tragos en un mismo día. Este nivel ya se considera riesgoso para la salud, pero todavía no es considerado un trastorno.
  • Consumo perjudicial: en este caso, se trata de un consumo que requiere tratamiento médico tras el diagnóstico de una dependencia al alcohol.

Sin embargo, el SENDA es enfático en señalar que, incluso en patrones de bajo riesgo, los conductores no deben beber. Esto se debe a que, incluso con cantidades mínimas de alcohol en la sangre, nuestros reflejos se ven alterados.

A continuación, te explicamos las repercusiones que tienen en tu cuerpo los distintos estados de alcoholización:

  • Condiciones deficientes (0,15 g. por litro de sangre): incluso en este estado disminuyen los reflejos, se dificulta la conducción en línea recta y se genera una falsa apreciación de la distancia.
  • Bajo los efectos del alcohol (entre 0,3 g. y 0,50 g. por litro de sangre): al estar bajo los efectos del alcohol se producen perturbaciones en los movimientos, se subestima la velocidad, disminuye la agudeza mental, la capacidad de juicio y de reacción. Además, se agravia la disminución de los reflejos, se reduce la percepción de riesgo y aumenta la impulsividad y la agresividad al volante.
  • Estado de ebriedad con 0,8 g. por litro de sangre: este nivel de alcohol puede derivar en una perturbación general del comportamiento. Se trata de un estado de embriaguez importante.
  • Estado de ebriedad con 1,0 g. por litro de sangre: en este punto se produce una falta de control de movimientos, disminuyendo notablemente la capacidad de vigilancia y percepción del riesgo. Además, se vive una perturbación general del comportamiento y juicio.
  • Estado de ebriedad con 1,5 g. por litro de sangre: en este nivel, el conductor debería presentar visión doble, confusión y dificultad para mantenerse en vigilia.
  • Estado de ebriedad con 3,0 g. por litro de sangre: un consumo que lleve a este volumen de alcohol por litro de sangre podría producir hipotermia. Además, es posible perder la conciencia y entrar en coma etílico, que disminuya la frecuencia de respiración y pulso e incluso podría provocar la muerte.

Es importante que recuerdes siempre que ningún consumo de alcohol es aceptable si vas a manejar. Toma conciencia de los efectos del alcohol sobre tu cuerpo para beber de forma responsable.​

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